lunes, 18 de febrero de 2013

Me encantas y odio sentirme tan embotada, tan triste y desesperada porque no estás conmigo. 
Te echo de menos y necesito sentir mis manos en las tuyas para ser feliz. Y aunque me duela sigo insistiendo en sientes algo por mí. Ojalá, ojalá... ¡Estoy cansado de desear! De añorarte. De esperar una mirada, el roce de tu piel para crearme una nueva historia y así no olvidarte nunca. Pero cómo lo voy a hacer si aun cuando no estás lo único que deseo es volver a verte. todos estos sentimientos son tan difíciles de describir. Necesito más palabras para poder escribir lo que hace que me duela tanto la cabeza. 
Y es que cuando te veo siento que me envuelves y que eres tan atractivo, y que me haces querer estar contigo. Y tus ojos marrones dan esa sensación de calidez tan agradable y tu cuerpo es un lugar cómodo. Y eres lo que necesito pero no sé si me necesitas y a veces no quiero que me duela el pecho cuando te veo así que ignoro todo lo que siento y me vuelvo hacia otra parte. Pero no puedo evitar sentir lo que siento. Y necesito darme cuenta porque me mata todo esto. Y estoy cansada de pensarte siempre y de intentar que te fijes y de sentirme cono una sombra, una sonrisa triste esperándote. No quiero ser olvidada. No quiero ser nada.

I hate you but I love you


Ansiaba el tacto de tu piel y hoy las palmas de tus manos chocaron contra las palmas de las mías. En segundos pude sentir electricidad y ver como se esfumaba. En segundos choque contra tus manos y en segundos te habías ido. Y en mis manos se quedó tu tacto grabado. La textura de tus dedos, como se sintieron en segundos. 

En segundos volví a tener todos estos sentimientos por ti. 

En segundos viniste y tardarás en irte.

jueves, 14 de febrero de 2013

Mis sentimientos se baten en duelo cada vez que te vas.
Añorarte es tan sencillo como respirar.
 Pero mi orgullo y soledad van de la mano,
de aquí se han ido una vez más
para regresar esta noche y dejarme claro
que aquí nadie ha estado de verdad.
Y a veces te quiero, pero
 en realidad no te extraño: solo deseo una señal,
suficientemente fuerte para que echare de menos no sea en vano
una vez más.
Vuelve vida mía y quédate, ¡quédate!
Te necesito aquí, sin más
Porque a veces te quiero, pero
no te añoro
solo deseo te respirar.

jueves, 8 de noviembre de 2012


No sé si me equivoco siempre, o es que no somos nada, o yo no soy nadie. Me gustaría ser, por una puñetera vez, lo que tú quisieras, y lo que no te diera miedo admitir. Me gustaría ser ella y que nadie lo cuestionara. Y me gustaría ser yo, y que tú fueras tú, y entonces podríamos ser nosotros, o tú y yo, o yo, o solo tú, y no me importaría porque he esperado tanto tiempo y cuando parece que todo se aclara, lo enturbio. O tú simplemente te vas después de un pequeño acto. Y yo te veo desde lejos y pienso que quizá si yo fuera ella tú me habrías abrazado cuando esta mañana tenía frío y tu piel, que siempre está caliente, habría sido un lugar extremadamente cómodo y agradable en el que estar.
Y siento que te me escapas. Siento que te gano y te pierdo todos los días. Siento que por las mañanas, cuando me levanto siempre tengo ganas y energía y optimismo y pienso, casi totalmente segura, que podemos, que somos, pero después llega la hora de verte y probarme y no somos, y me pierdo, y me entristezco y pienso que esas personas que te hablan y te sonríen y expresan todo y nada porque les encanta el tiempo contigo son tus favoritas, y yo me quedo paralizada, y no sé qué hacer, porque tengo seis horas para memorizar tu piel, y tener un buen recuerdo para cuando vuelva a casa no sentirme desdichada como ahora, y tener valor, y pensar que estarás y seremos; pero después recuerdo que tú te vas. Siempre te vas porque quizás piensas que no lo consigues, que no me gustas, que no te necesito y yo sé que lo intentas y quiero que sepas que no te ves ridículo y que me encanta lo que haces, y que eres hermoso y que me encantan tus mejillas cuando sonríes y que esa sonrisa es realmente bonita. y en realidad, la mera idea de no poder besarte, o abrazarte, o cogerte de la mano me hace lloriquear como una niña y yo soy tan jodidamente sensible y no lo soporto pero me hago la fuerte para atraerte y para que no se rían y no pases vergüenza y entonces te acerques y me preguntes si tengo frío y me abraces y entonces podré volver a tocar tu piel y no me sentiré tan desdichada como ahora cuando vuelvo a estar llorando.
¿Y sabes que es lo peor? Que no puedo huir, escapar de mí misma, que cada día te necesito más y lo detesto pero me encanta porque pienso que estarás y seremos pero solo somos en mis sueños. Y, oh, me habría encantado contarte que anoche soñé contigo y me sonreíste y te importé y tuve el valor de hablarte y te hice sonreír, y que antes de ayer también soñé contigo y lo que dijeran ellos no te importó y te llamé y viniste y pude tocar tu mano y sentir tu piel y supe que estabas conmigo y que éramos. Como ojalá fuéramos.
Y no dejo de pensar que no hago lo suficiente y que me da miedo todo y que te quiero y que, ojalá, ojalá, no llegue nadie con más valor que yo y te vayas otra vez porque esta vez no lo podré soportar, porque esta vez siento la angustia en mi pecho porque no estás conmigo y las mariposas cuando entras por la puerta cuando pienso que no llegarás son tan agradables, y no puedo evitar esa sonrisa al verte reír. Verte tan cerca y sentir el calor de tu piel a milímetros de la mía pero no poder sentirla y no poder saber lo que es estar entre tus brazos, darte la mano o besar tus labios. Y espero que, por favor, por favor, por favor, no te pase nada, nunca, y que no te marches, y no mueras, y que algún día seamos como seamos estemos, tú y yo, y entonces seremos, y seremos nosotros. Y ellos ya no importarán porque yo seré ella y tú serás él. Y entonces besaré tus labios y sentiré tu piel, y te tomaré de la mano y entonces, en un día de frío, vendrás a mi lado y no preguntarás, porque sabes que haga frío o calor, solo querré que me tengas entre tus brazos.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Huye, luna, luna, luna.
                                               Federico García Lorca, 1928

martes, 23 de octubre de 2012

.

¿Por qué soy tan tonta de volver atrás y pensar que esto va a funcionar? Aprendí a huir y a olvidar. A doler y a sanar. Pero son esos ojos los que me hacen volver a la locura de ayer. Quédate, o vuelve si te fuiste alguna vez. O no, mejor no vuelvas, márchate y déjame ser feliz. O quédate y sé mi felicidad. No, no, definitivamente deberías irte pues no puedo darnos lo que deseamos y no sé amar como quisiera. Dudo demasiado así que, ¡quédate! No, no... sálvate de mí, ahora que estoy cuerda.

¿Y si te quiero?

No desaparezcas como humo en el viento. ¿Y si te necesito, y esta vez es de verdad? ¿Te quedarías? Sé que he olvidado todo lo que era y que tú has mudado tu ser. Pero espero que nos encontremos algún día, si esto no funciona, y entonces tenga el coraje de decirte que, a pesar de todo, eras tú, eras siempre tú.