jueves, 8 de noviembre de 2012
No sé si me equivoco siempre, o es que no somos nada, o yo no soy nadie. Me gustaría ser, por una puñetera vez, lo que tú quisieras, y lo que no te diera miedo admitir. Me gustaría ser ella y que nadie lo cuestionara. Y me gustaría ser yo, y que tú fueras tú, y entonces podríamos ser nosotros, o tú y yo, o yo, o solo tú, y no me importaría porque he esperado tanto tiempo y cuando parece que todo se aclara, lo enturbio. O tú simplemente te vas después de un pequeño acto. Y yo te veo desde lejos y pienso que quizá si yo fuera ella tú me habrías abrazado cuando esta mañana tenía frío y tu piel, que siempre está caliente, habría sido un lugar extremadamente cómodo y agradable en el que estar.
Y siento que te me escapas. Siento que te gano y te pierdo todos los días. Siento que por las mañanas, cuando me levanto siempre tengo ganas y energía y optimismo y pienso, casi totalmente segura, que podemos, que somos, pero después llega la hora de verte y probarme y no somos, y me pierdo, y me entristezco y pienso que esas personas que te hablan y te sonríen y expresan todo y nada porque les encanta el tiempo contigo son tus favoritas, y yo me quedo paralizada, y no sé qué hacer, porque tengo seis horas para memorizar tu piel, y tener un buen recuerdo para cuando vuelva a casa no sentirme desdichada como ahora, y tener valor, y pensar que estarás y seremos; pero después recuerdo que tú te vas. Siempre te vas porque quizás piensas que no lo consigues, que no me gustas, que no te necesito y yo sé que lo intentas y quiero que sepas que no te ves ridículo y que me encanta lo que haces, y que eres hermoso y que me encantan tus mejillas cuando sonríes y que esa sonrisa es realmente bonita. y en realidad, la mera idea de no poder besarte, o abrazarte, o cogerte de la mano me hace lloriquear como una niña y yo soy tan jodidamente sensible y no lo soporto pero me hago la fuerte para atraerte y para que no se rían y no pases vergüenza y entonces te acerques y me preguntes si tengo frío y me abraces y entonces podré volver a tocar tu piel y no me sentiré tan desdichada como ahora cuando vuelvo a estar llorando.
¿Y sabes que es lo peor? Que no puedo huir, escapar de mí misma, que cada día te necesito más y lo detesto pero me encanta porque pienso que estarás y seremos pero solo somos en mis sueños. Y, oh, me habría encantado contarte que anoche soñé contigo y me sonreíste y te importé y tuve el valor de hablarte y te hice sonreír, y que antes de ayer también soñé contigo y lo que dijeran ellos no te importó y te llamé y viniste y pude tocar tu mano y sentir tu piel y supe que estabas conmigo y que éramos. Como ojalá fuéramos.
Y no dejo de pensar que no hago lo suficiente y que me da miedo todo y que te quiero y que, ojalá, ojalá, no llegue nadie con más valor que yo y te vayas otra vez porque esta vez no lo podré soportar, porque esta vez siento la angustia en mi pecho porque no estás conmigo y las mariposas cuando entras por la puerta cuando pienso que no llegarás son tan agradables, y no puedo evitar esa sonrisa al verte reír. Verte tan cerca y sentir el calor de tu piel a milímetros de la mía pero no poder sentirla y no poder saber lo que es estar entre tus brazos, darte la mano o besar tus labios. Y espero que, por favor, por favor, por favor, no te pase nada, nunca, y que no te marches, y no mueras, y que algún día seamos como seamos estemos, tú y yo, y entonces seremos, y seremos nosotros. Y ellos ya no importarán porque yo seré ella y tú serás él. Y entonces besaré tus labios y sentiré tu piel, y te tomaré de la mano y entonces, en un día de frío, vendrás a mi lado y no preguntarás, porque sabes que haga frío o calor, solo querré que me tengas entre tus brazos.
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