Me gustan los búhos. Pintarme las uñas de colores alegres. Hablar sin importarme nada. Dormir, comer. Despertar. Los días soleados y los días de lluvia. Comprar ropa. Andar en ropa interior mientras bailo y canto. Me gustan los baños de agua caliente. Nadar. Comer helado en cualquier época del año. Me gusta estar con mis amigos. Pasear. Hacer ejercicio. Estar sola. Escribir. Leer. Reír sin motivo alguno. Llorar en los días grises. Me gusta descubrir partes de mi que no sabía que estaban ahí. Los cuerpos femeninos y sentir que tengo uno. La palidez de mi piel. La arena. Me gusta el té. Inglaterra. Los calcetines largos y los pantalones cortos. Los vestidos de verano. Las mantas peluditas en un frío día de invierno. Los animales. Los bosques. Los lagos. Los recuerdos. Escuchar música a todo volumen. Mis ojos. El pelo rojo. Sentirme libre. Cocinar. Ver películas. Sentirme otoño.
Pero más que nada:
me gustas tú.
Me gusta sentirme fuerte y a veces frágil para que vengas a protegerme. Me gusta que me mires. Me gustan tu ojos, tu boca, tus brazos, tu piel desnuda, tu cabello, tu sonrisa, tu olor. Me gusta escuchar tu voz. Me gusta observar tus labios. Me gusta imaginar momentos contigo. Me gusta pronunciar tu nombre una y otra vez. Me gusta la promesa de un nosotros, y los recuerdos que nos quedan por crear.
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