viernes, 27 de abril de 2012

Hey, stranger


-¿Sabes lo que vamos a hacer esta noche? –preguntó Nira con una sonrisa. - ¡Emborracharnos!

Y sin darme tiempo a reaccionar me metió en su baño, me vistió con su ropa y me pintó con su maquillaje.
En menos de dos horas estábamos rodeadas gente. Algunos conocidos se me habían acercado, sorprendidos por mi cambio de aspecto, pero no les hice caso alguno. Estaba demasiado absorta observando a Nira.
Veía cómo bailaba a mí alrededor, con las manos sobre su cabeza, dejando que la música controlara su cuerpo. Era como si estuviera en su propio universo. Libre y segura de lo que hacía.
Sus ojos se clavaron en los míos. Sonrió. La vi acercarse y sin darme tiempo a reaccionar, me besó. Fue el beso más profundo que nadie me había dado jamás y, sorprendentemente, no sabía a alcohol.
-Pensaba que estabas borracha. –grité por encima de la música.
-Yo también. –contestó. Y volvió a besarme mientras agarraba mi cintura. Dejé que nuestros labios se fundieran delante de todas las personas que nos observaban. Por primera vez en toda la noche me sentía libre. Ya no importaba nada.
Nira se separó de mí dejando sus manos en mi cintura.
-Mierda, tu pintalabios. -dijo.
 Me daba completamente igual. Rodeé su cuello con mis brazos y la besé de nuevo. No me importaba ni mi pintalabios, ni la horrenda música que estaba sonando. Solo me importaba ella. La chica a la que llevaba meses y meses deseando besar y que, por fin, tenía entre mis brazos. Sentí como sus manos recorrían mi espalda y mi cintura y se paraban en mis nalgas, provocando que un escalofrío recorriera mi columna. Sin duda ella tenía más curvas que yo, pero en ese momento no me importó lo más mínimo. Estaba disfrutándolo tanto. Nira nos acercó aun más e introdujo su lengua en mi boca. No la detendría ni en un millón de años.

Cundo el aire se hizo una necesidad nos separamos. Nuestra respiración acelerada se mezclaba ante nosotras. Observé las mejillas sonrojadas de Nira y pude sentir como mi corazón latía a mil por hora.
Esto es exactamente lo que necesitaba.
Sonreí. Me sonrió. Me sentía en las nubes, como si estuviera en un universo paralelo. Y justo cuando pensaba que nada podría ser mejor, me di cuenta de la mirada sorprendida de todos a nuestro alrededor. Sin duda habíamos dado la nota. Nadie lo esperaba. Volví la vista a Nira, que me miraba sorprendida pero con una sonrisa en sus labios, y la cogí de la mano, llevándonos fuera de allí. Dejándolos a todos con mil preguntas en la boca. No me importaba.

Salimos del recinto riendo a carcajadas. Nos sentamos en un banco próximo y dejé que Nira apoyara sus piernas sobre las mías.
-¡Eso ha sido genial! –Dije eufórica- ¿Viste sus caras de asombro?
-¡Sí! Se ha sentido demasiado bien. –dijo con una gran sonrisa en su rostro. Ambas reímos y miramos las estrellas sobre nosotras. 
Después de un momento de completo silencio escuchando nada más que nuestra respiración y el latido de mi corazón, decidí hablar.
-Nira... –comencé.
-¿Sí?
-¿De verdad acabamos de besarnos delante de toda esa gente?
-Ya lo creo. –respondió. -¿Por qué? ¿Te arrepientes?
Volví mi cabeza hacia ella, encontrando sus ojos que me observaban alerta.
-No he hecho nada mejor en toda mi vida. –respondí. Y antes de que pudiera darme cuenta, tenía sus labios de nuevo sobre los míos y sus manos en mi cintura.

Esta noche iba a ser espectacular.

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