-¿Sabes lo que vamos a hacer esta noche? –preguntó Nira con
una sonrisa. - ¡Emborracharnos!
Y sin darme tiempo a reaccionar me metió en su baño, me
vistió con su ropa y me pintó con su maquillaje.
En menos de dos horas estábamos rodeadas gente.
Algunos conocidos se me habían acercado, sorprendidos por mi cambio de aspecto, pero no
les hice caso alguno. Estaba demasiado absorta observando a Nira.
Veía cómo bailaba a mí alrededor, con las
manos sobre su cabeza, dejando que la música controlara su cuerpo. Era como si estuviera en su propio universo. Libre y segura de lo que hacía.
Sus ojos se clavaron en los míos. Sonrió. La vi acercarse y sin darme tiempo a reaccionar, me besó. Fue el beso más profundo que nadie me había dado jamás y, sorprendentemente, no sabía a alcohol.
Sus ojos se clavaron en los míos. Sonrió. La vi acercarse y sin darme tiempo a reaccionar, me besó. Fue el beso más profundo que nadie me había dado jamás y, sorprendentemente, no sabía a alcohol.
-Pensaba que estabas borracha. –grité por encima de la
música.
-Yo también. –contestó. Y volvió a besarme mientras agarraba
mi cintura. Dejé que nuestros labios se fundieran delante de
todas las personas que nos observaban. Por primera vez en toda la noche me
sentía libre. Ya no importaba nada.
Nira se separó de mí dejando sus manos en mi cintura.
-Mierda, tu pintalabios. -dijo.
Me daba completamente
igual. Rodeé su cuello con mis brazos y la besé de nuevo. No me importaba ni mi
pintalabios, ni la horrenda música que estaba sonando. Solo me importaba ella.
La chica a la que llevaba meses y meses deseando besar y que, por fin, tenía
entre mis brazos. Sentí como sus manos recorrían mi espalda y mi cintura y se
paraban en mis nalgas, provocando que un escalofrío recorriera mi columna. Sin duda ella tenía más curvas que yo, pero en ese
momento no me importó lo más mínimo. Estaba disfrutándolo tanto. Nira nos
acercó aun más e introdujo su lengua en mi boca. No la detendría ni en un
millón de años.
Cundo el aire se hizo una necesidad nos separamos. Nuestra
respiración acelerada se mezclaba ante nosotras. Observé las mejillas
sonrojadas de Nira y pude sentir como mi corazón latía a mil por hora.
Esto es exactamente lo
que necesitaba.
Sonreí. Me sonrió. Me sentía en las nubes, como si estuviera
en un universo paralelo. Y justo cuando pensaba que nada podría ser mejor, me
di cuenta de la mirada sorprendida de todos a nuestro alrededor. Sin duda
habíamos dado la nota. Nadie lo esperaba. Volví la vista a Nira, que me miraba
sorprendida pero con una sonrisa en sus labios, y la cogí de la mano,
llevándonos fuera de allí. Dejándolos a todos con mil preguntas en la boca. No
me importaba.
Salimos del recinto riendo a carcajadas. Nos sentamos en un
banco próximo y dejé que Nira apoyara sus piernas sobre las mías.
-¡Eso ha sido genial! –Dije eufórica- ¿Viste sus caras de
asombro?
-¡Sí! Se ha sentido demasiado bien. –dijo con una gran
sonrisa en su rostro. Ambas reímos y miramos las estrellas sobre nosotras.
Después de un momento de completo silencio escuchando nada más que nuestra
respiración y el latido de mi corazón, decidí hablar.
-Nira... –comencé.
-¿Sí?
-¿De verdad acabamos de besarnos delante de toda esa gente?
-Ya lo creo. –respondió. -¿Por qué? ¿Te arrepientes?
Volví mi cabeza hacia ella, encontrando sus ojos que me
observaban alerta.
-No he hecho nada mejor en toda mi vida. –respondí. Y antes
de que pudiera darme cuenta, tenía sus labios de nuevo sobre los míos y sus manos en mi cintura.
Esta noche iba a ser espectacular.
No hay comentarios:
Publicar un comentario