A todos se nos acaba el tiempo tarde o temprano. Todos miramos hacia atrás y nos arrepentimos de haber temido abrir la boca y dejar que las palabras más simples salieran; pero todos seguimos temiendo hablar claro. Pensamos que tendremos tiempo infinito, sabiendo que no es cierto.
Se nos acaba el tiempo, Jaime, y yo te sigo necesitando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario